
Andy se ha hecho mayor, y su próximo objetivo es la universidad. Así pues, debe pensar qué hacer con sus juguetes viejos, si donarlos -como bien propone su madre- o dejarlos en el desván. Aunque la decisión es complicada, opta por meterlos a todos en una bolsa de basura para guardarlos -a todos menos a Woody, al cual está dispuesto a llevarse consigo-. Pero cuál es la sorpresa de Andy al comprobar que su madre ha confundido la bolsa y la lleva junto al container con el resto. Así pues, intentando escapar de esa, los juguetes terminan presos en una guardería y deberán encontrar el método por el cual salir de allí.
¿Qué puedo decir de este film? Es francamente impresionante. Me atrevería a decir que, de todas sus entregas, es la mejor de todas con gran diferencia. Te engancha de principio a fin, siendo amena y divertida en todo momento. Aún así, tiene momentos de gran dramatismo que pueden hacer que se te escape alguna lagrimilla involuntariamente.
Los personajes ya conocidos consiguen que te encariñes aún más de ellos, y las nuevas aportaciones te cautivan sin dudarlo (sin Barbie y Ken este film no sería lo mismo).
Sinceramente, encuentro increíble que una tercera entrega pueda ser tan completa y emotiva al mismo tiempo. Y que, aunque la moraleja de ésta sea la misma que en las dos anteriores, nos llegue de un modo totalmente distinto, queriendo así no abandonar nunca los pocos juguetes que podamos conservar de recuerdo, y arrepintiéndonos de haber hecho trastadas con los que ya no poseemos.
Así pues, la recomiendo al 100%

